Nace la Sociedad Internacional de Investigadores de Chile (SICH)
Comunicado de prensa
Nace la Sociedad Internacional de Investigadores de Chile (SICH)
Conectando la ciencia chilena con el mundo
Antofagasta, Chile — 12 de diciembre de 2025
Luego de un proceso colaborativo de aprobación de sus estatutos, 75 Socios Fundadores dieron inicio oficial a la Sociedad Internacional de Investigadores de Chile (SICH), corporación sin fines de lucro que reúne a investigadoras e investigadores chilenos radicados en Chile y en el extranjero, quedando legalmente constituida con sede en el norte de nuestro país. Su propósito es conectar capacidades científicas distribuidas globalmente con necesidades e instituciones nacionales, articulando redes de colaboración, promoviendo investigaciones con pertinencia pública y fortaleciendo vínculos sostenidos con universidades, centros de I+D, el sector empresarial y organizaciones de la sociedad civil.
Internacionalización y transferencia local de conocimiento
SICH nace con la convicción de que la internacionalización no es un elemento adicional del sistema de ciencia y tecnología, sino una condición estructural del conocimiento contemporáneo. La iniciativa de crear esta sociedad científica se gestó durante 2025 por el grupo “Investigador@s Becas Chile”, vinculado a becarios y exbecarios del programa Becas Chile (ANID).
Su misión se orienta a convertir la experiencia internacional de la diáspora científica chilena en una cooperación sostenida y verificable que incluya mentorías, codirecciones, codiseño de proyectos, vinculación con ecosistemas de financiamiento externo y participación informada en discusiones sobre política pública científica en beneficio de Chile. Este enfoque resulta especialmente relevante en un contexto en el que la capacidad de absorción del sistema nacional y la inversión en I+D limitan el aprovechamiento del capital humano avanzado, y en el que la burocracia obstaculiza una contribución efectiva al país.
La primera directiva de SICH está integrada por su Presidenta, Mary Valdés, PhD in Management, Universidad de Ottawa, Canadá; Mariana Yilales Agelvis, Tesorera, PhD in Paleontology, Universidad de Edimburgo, Reino Unido; y Romina Fornes, Secretaria, PhD in Medical Science, Karolinska Institute, Suecia, quienes presentaron la sociedad científica en distintas instancias como el evento “Innova con Ciencia 2025” –organizado por la Seremi de Ciencia de Antofagasta y Atacama, Valeska Molina–, donde se dio a conocer el propósito de la organización y se recibió el apoyo de autoridades locales. Recientemente, en enero de 2026, SICH fue invitada a participar en la sesión del Consejo Ampliado del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación para el Desarrollo (Consejo CTCI), relevante instancia de diálogo estratégico, orientada a actualizar la Estrategia Nacional de CTCI 2026.
Una evidencia concreta proviene de una encuesta a 645 becarias y becarios, sistematizada en el reporte Becas Chile y la retribución efectiva de sus becarios (Pérez Martínez et al., 2024), que busca justamente orientar mejoras de política con datos concretos. Los resultados de ese levantamiento muestran la magnitud de lo que hoy queda subregistrado. Se reportaron 8.946 actividades (investigación, docencia, extensión e innovación) ligadas a Chile, con 71% de las personas residiendo en el extranjero y 28% ya de regreso en Chile; entre los registros, se contabilizaron 2.304 aportes en investigación, 2.293 publicaciones y 1.032 aportes a la educación superior chilena, además de otros tipos de contribución. Asimismo, un 20% señaló haberse adjudicado fondos extranjeros para investigar en Chile o sobre temáticas directamente vinculadas al país.
Sin embargo, el problema no es solo de visibilización; también lo es de diseño institucional, lo que impacta negativamente en los resultados de la inversión de dineros públicos. Tal es el caso del programa Becas Chile y de muchos otros investigadores que estudiaron en el extranjero con otros fondos. Bajo la normativa vigente, la “retribución” tiende a evaluarse de manera estrecha —exclusivamente por residencia en Chile— y que, si no se cumple, se activa una sanción que obliga a devolver recursos, lo que convierte a la beca en un préstamo velado, que ignora cualquier otro aporte al país. El documento de posición Becas Chile Scholarship: When Bureaucracy Jeopardises Contribution (López-Ríos et al., 2024), publicado en una revista científica alemana por un grupo de socios de la SICH, ha mostrado que el desafío es doble. Por un lado, evitar que la institucionalidad reduzca la contribución a un requisito territorial; por otro, fortalecer las condiciones para que esa contribución tenga efectos reales en el país, en un escenario en el que la inversión nacional en ciencia e investigación ha sido descrita como baja, equivalente a 0,36% del PIB. Esta inversión no sólo es de las más humildes entre los países de la OCDE, cuyo promedio es de 2,7% del PIB, sino que ha estado estancada bajo el 0,4% al menos desde el año 2007, desde que el Banco Mundial recopila datos de Chile.
La ciencia chilena proyectada en el mundo
Un gran número de casos ilustran por qué es importante fortalecer las redes internacionales que los científicos chilenos ya han creado en el extranjero gracias al programa de Becas Chile.
Paulina Arancibia, investigadora postdoctoral en la Universidad de Jyväskylä (Finlandia), ha impulsado colaboraciones que conectan capacidades metodológicas avanzadas con preguntas ecológicas relevantes para Chile; en 2025 co-autoró un artículo en Global Ecology and Biogeography sobre diversos cambios en ocurrencias de especies en costas rocosas del Pacífico suroriental, evidenciando cómo la inserción internacional puede traducirse en ciencia de frontera con anclaje territorial en nuestro país.
En el ámbito patrimonial, iniciativas lideradas desde universidades extranjeras también evidencian el potencial de estas redes. El proyecto “Documenting the Heritage Churches of Chiloé” (2022–2025), en el que participa una de las socias de SICH, Bernardette Levilat, ha documentado las iglesias patrimoniales de Chiloé mediante metodologías basadas en el escaneo láser 3D, en articulación con instituciones chilenas y con financiamiento internacional, aportando registros críticos para la conservación y la transferencia de conocimiento de este importante patrimonio nacional.
En el ámbito de transferencia científica a la industria nacional, la socia de SICH Ruth Montero, CEO y Co-Founder de AquaNab Solutions, en Hamburgo, Alemania, trabaja sobre los daños que produce el Caligus, parásito causante de caligidosis en salmones, que elevaba el costo de producción en Chile en aproximadamente USD 1,4 por kilogramo, lo que se traduce en un impacto global estimado de USD 650 millones anuales para la industria acuícola por concepto de mortalidad, pérdida de biomasa, tratamientos antiparasitarios y restricciones de exportación. Ya en 2025, los costos de este parásito se elevan a casi 1 billón de dólares anuales, según proyecciones y reportes de mercado. Los productos generados en AquaNab Solutions contribuyen a reducir en un 50 % los costos y pérdidas asociados a Caligus, lo que contribuye directamente a Chile al ahorrar 500 millones de dólares anuales en costos de producción de salmón.
Con su constitución legal, SICH inicia formalmente sus actividades e invita a más investigadoras e investigadores a sumarse. En los próximos meses, la organización proyecta consolidar su estructura de trabajo, fortalecer vínculos con instituciones nacionales, sobre todo en regiones, y activar capítulos internacionales en Alemania, Canadá, Estados Unidos e Inglaterra, con el objetivo de que la ciencia chilena —dentro y fuera del país— opere como un sistema verdaderamente conectado, evaluable y orientado al bien de nuestra sociedad.

